Novena a San José, maestro de virtudes

A muchos Dios les exige poco, a otros más y a algunos todo. De San José Dios pidió todo sin condiciones y él le respondió con una entrega sin comparación.


San José por el papel que Dios le dio en la Historia de la Salvación se distingue por cualidades y virtudes como las de ningún hombre. Es el esposo de María y el padre de Jesús, su misión única y grandiosa nos enseña que cuando se es dócil a la voluntad de Dios confiando en Él plenamente, permitimos que se lleve a cabo su plan divino.


Para prepararnos para su fiesta: unámonos a la gran novena a San José, más de 14.000 personas ya están participando. Cada día, habrá una meditación en línea sobre una virtud del Santo Patrono de la Iglesia.


Para la Iglesia Católica, los santos son modelos de vidas ejemplares que nos recuerdan que es posible vivir en sintonía con los planes de Dios, o bien nos invitan “a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Su vida es una prueba concreta de que es posible vivir el Evangelio[1].”


Podemos estar seguros de que Dios vio en San José a un hombre lleno de virtudes[2], a una persona que podía cargar con el peso de la misión que le iba a encomendar. De esta manera el padre terrenal de Jesús, es considerado un maestro de virtudes que es puesto en el centro de la Sagrada Familia para enseñarnos a vivir para y por Jesús.


Algunas de las virtudes que más llaman mi atención de San José son las siguientes:


Fe


San José es modelo de esta gran virtud pues toda su vida fue un acto de fe ya que creía, no discutía y obedecía. Recibe como suyo el fruto del vientre puro de María -Jesús- y se convierte en su padre. Así mismo, nosotros siendo dóciles a la voluntad de Dios, también podemos caminar en la fe sabiendo que sus planes para nuestra vida nos llevarán a tener a Jesús en nuestro corazón, así como el carpintero de Nazaret lo acogió en su casa.


Castidad


San José es el patrón de la castidad por excelencia, así como el modelo de las almas que aman la pureza. La castidad de San José expresa que de la pureza nace el amor. Solo un corazón igual de puro como el de María pudo haber sido encomendado a la tarea de desposarla, cuidarla fielmente en el matrimonio y perpetuar su santa virginidad. Dice San Josemaría Escrivá: “Quien no sea capaz de entender un amor así, sabe muy poco de lo que es el verdadero amor y desconoce por entero el sentido cristiano de la castidad.”



Paulina Camacho, de Hozana



Referencias.


• San Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Redemptoris custos. Ciudad del Vaticano 1989

https://www.santoscatolicos.org/san-jose/virtudes/

• Stramare, Tarciso. Le puso por nombre Jesús. Cuadernos de Palabra, Madrid 2001.

• Catecismo de la Iglesia Católica

[1] S.S. Francisco, Patris Corde, Carta Apostólica. Ciudad del Vaticano 2020. [2] Para el Catecismo de la Iglesia Católica, “La virtud es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no solo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma. Con todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo elige a través de acciones concretas. El objetivo de una vida virtuosa consiste en llegar a ser semejante a Dios.” (CCE, 1803)





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