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  • Foto del escritorOmar

¿Qué vio Jesús desde la cruz?

¿Alguna vez te has hecho esta pregunta?


A mí me ha saltado una y otra vez durante algunos años, y la respuesta que le he dado parece cambiar con respecto a cómo me siento particularmente en el momento en que me la pregunto.



Año tras año, en Viernes Santo, tenemos la oportunidad de reflexionar acerca de la Pasión de Nuestro Señor, sin embargo no es el único momento en el que podemos meditar el santo vía crucis. De hecho la madre Iglesia nos recomienda meditarlo continuamente para poder unirnos mucho más a Cristo en esos momentos de enorme dolor y sufrimiento. ¿Pero por qué? Porque probablemente es el sufrimiento de Nuestro Señor lo que nos hermana definitivamente con Él, pues sabemos que vino al mundo sin ningún privilegio sobrehumano que le eximiera de los suplicios y sufrimientos que experimentó desde el momento en el que fue aprehendido en el Monte de los Olivos hasta su muerte en el Calvario.


Volvamos ahora a la pregunta que inicia este artículo: ¿qué vio Jesús desde la cruz?

Obviamente no busco una respuesta en el plano tal y como lo pintaría un impresionista, no busco la exactitud cartesiana; busco el plano de lo que vió y vivió nuestro Señor al verse abandonado, solo y moribundo ante una multitud de personas que se burlaban de Él, personas que sin importar que estaba a punto de entregar su alma al Padre, seguían insultándole y maldiciéndole. ¿Qué sintió en ese momento en que, a través de sus ojos bañados en sangre, se dio cuenta de que todos sus discípulos le habían abandonado salvo su Santísima Madre, algunas otras mujeres y su discípulo predilecto? Y es en ese momento en el que quiero centrarme y lanzarte otra pregunta:


¿Dónde estabas tú en el cuadro de la crucifixión?


La cuestión tiene validez supra histórica puesto que, a pesar de que Jesús muere una sola vez en la cruz, nosotros nos enfrentamos día a día a múltiples crucifixiones y actuamos diferente en cada una de ellas. ¿Cómo es esto? Me explico enseguida... Para facilitar la reflexión podemos dividir a los personajes de la crucifixión en cuatro grupos.



Los judíos


En el papel de estos personajes encontramos a todos aquellos que, encerrados en la rigidez de la ley, no pudieron ver a Dios en la persona de Jesús de Nazaret. Personas que probablemente decepcionadas de que el "supuesto" Mesías no era lo que esperaban, procedieron a descalificarlo.


¿Te has visto en esta situación? ¿Cuántas veces has hecho a un lado la voz de Dios porque te pide hacer algo que no quieres, o porque sencillamente no actúa como tú lo esperas? Muchas veces descalificamos las mociones del Espíritu Santo porque el camino que nos propone es uno que no queremos tomar.


Los Romanos


De todos, este es el grupo más fácil de describir. Personas que simplemente se encargaron de que las cosas no se salieran de control y de hacer cumplir la ley para resguardar el orden. Para ellos la crucifixión de Cristo fue simplemente una más de todas las que practicaban. Indiferentes incluso a las demandas de los judíos, toman el dolor ajeno para divertimiento propio.


¿Cuántas veces nos escudamos en los moralismos y puritanismos para dar rienda suelta a nuestros juicios y rencores? Soltamos opiniones y juicios a la ligera porque nos creemos superiores y hasta llegamos a ridiculizar a aquellos que no piensan como nosotros.


Los espectadores curiosos


El nombre de estos personajes describe desde ya su actitud. Todas esas personas que sin ser seguidores de Jesús ni los judíos que lo enjuiciaron, estuvieron presentes por el simple hecho de ver lo que pasaba. No hicieron más que observar y callar pasivamente.


¿Hemos hecho cosas por morbo? ¿Hemos actuado pasivamente ante las injusticias? ¿Actuamos con bandera de "este no es mi problema" y somos indiferentes a las necesidades de los demás? ¿Cómo te comportas en las redes sociales? En palabras más modernas, ¿te gusta ver el mundo arder? ¿Disfrutas viendo las vidas de los demás solo para juzgar?


Y finalmente: los discípulos escondidos


¿Dónde estaban Pedro, Santiago, Mateo, Andrés, Esteban, y los demás (salvo Juan, como hemos dicho antes) al momento de la muerte de Jesús? No sé la respuesta a esta pregunta, pero sí sé dónde no estaban: acompañando a su Maestro en sus últimos minutos, en los momentos en que le hubiera venido bien un poco más de compañía para morir mejor.


Y no quisiera ser muy duro con esta parte de la reflexión pero: ¿has estado siempre al lado de la gente que te necesita? ¿Te has hecho a un lado por no comprometerte o por no meterte en alguna dificultad? O peor aún, ¿le has dado la espalda conscientemente al prójimo necesitado?


Y ahora que hemos desglosado de manera muy general a estos grupos, vuelvo a traer la pregunta inicial ¿qué vio Jesús desde la cruz...? Y la respuesta podría ser: lo vio todo, a todos y a cada uno de los personajes que actuaron de maneras diferentes, y también te vio a ti. ¿Qué estabas haciendo tú? ¿Qué papeles has tomado a lo largo de tu vida? Sin importar la respuesta que des a estas últimas preguntas quiero que pienses en una cosa más: Jesús, aún viéndose abandonado, insultado, observado, mostró su amoroso y misericordioso corazón para elevar una plegaria a su Padre y pedirle: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".



Esa plegaria elevada al Padre en los labios de Jesús incluye a todo hombre y mujer habido en la historia de la humanidad. "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen". Perdónales porque no saben que la familia es importante y pierden el tiempo en otras cosas, perdónala porque ha matado a su hijo no nacido, perdónale porque ha cometido adulterio con otra mujer, perdónales porque se insultan y lastiman por cualquier excusa, perdónales porque se matan en guerras sin sentido, perdónalo porque maltrata a sus empleados, perdónales porque no me dedican a veces ni un minuto de su día...


Más de dos mil años han pasado y aún no sabemos lo que hacemos. ¡Gloria a Dios porque a sus ojos mil años son tan solo un parpadeo! Pero, ¿cuándo? ¿Cúando, hermanos que me leen, vamos a aprender a vivir como Dios nos los pide? A Jesús no lo venció la muerte y con ello nos demostró la Gloria de Dios, pero sobre todo demostró que el amor vence al mal siempre. Entonces, ¿cuándo nos vamos a dejar vencer por ese amor infinito?


Que la siguiente vez que Jesús te busque, te encuentre dándote a los demás, siendo un discípulo no escondido, que te vea a los pies de la cruz tomando fuerzas para ir al mundo para predicar el Evangelio, y parafraseando a San Francisco de Asís: "...y si es necesario usa las palabras".


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2 Comments


Estimado Omar.

Una reflexión muy dura y muy cierta desgraciadamente; porque nos enfocamos en nosotros mismos, en nuestro individualismo, sin saber o importarnos lo que los otros Jesús (nuestros semejantes) pasen.

Me recuerda lo que no hace mucho publicó el P. Francisco, que decía que a veces damos una limosna simplemente tirando una moneda. Y agregaba el Papa "le has mirado a los ojos, lo has tocado, le has dicho una palabra amable"

Te felicito por tu aportación, sobre todo, para que los padres enseñen el amor al prójimo a sus hijos.

Que pases una buena tarde.

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Guest
Apr 05, 2023

Pido perdón a mi Padre Celestial ciento de veces porque el murió por mis pecados 🙏

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