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"No sé cómo orar"

Una sencilla orientación que puede ayudar a comunicarte mejor con Dios.


La oración es el diálogo entre Padre y nosotros sus hijos. Alimento del alma y refuerzo de la relación con nuestro Creador. Un buen método, además de la franqueza y la confianza, la puede hacer más eficaz.


Dicen que nadie nace sabiendo. Así como a un pequeño le toma tiempo aprender a hablar, debemos ser pacientes con nosotros mismos en desarrollar esa capacidad de poder dialogar con el Señor. Ya Jesucristo nos dejó la guía maestra de la oración: el Padre Nuestro, compendio de compendios de todo lo que necesitamos en esta vida (y como antesala de la otra). Pero, razonablemente se entiende que querremos agotar más tiempo de diálogo con nuestro Dios, y es muy común - a todos nos pasa- que en ocasiones se nos "cierra la mente" y surgen los "¿de qué le hablo?", o "¿qué le puedo pedir?"


Pues bien, te comparto una sencilla guía que se condensa en 4 palabras fáciles para recordar: Ser, Hacer, Deber y Querer.


Te explico en qué consiste...


Al entrar en oración, puedes repasar -como cuatro puntos cardinales- estas dimensiones de tu persona que seguramente te representan los principales afanes e ilusiones y que bien merecen la pena ponerlas en las manos de Dios, y ¡qué mejor si los haces a través de la siempre eficaz y amorosa mediación de María nuestra Madre!


Platícale a Él y confíale "Mi Ser": tu persona que es alma y cuerpo, y por tanto necesidades espirituales, corporales y materiales. Salud de alma, salud de mente, salud física. Fuerza y fortaleza, serenidad si te falta, paz que nunca sobra, perdón por tus faltas, propósitos de mejora. En fin, tantas y tantas cosas que como creaturas estamos ávidos.


Luego, platícale de "Mi Hacer", todo aquello que te motiva para ser una persona realizada: tus anhelos, tus labores apostólicas (si las tienes o para tenerlas), tus planes, tus gustos, hasta ¿por qué no?, tu equipo favorito y tus hobbies. ¡Todo eso le fascina a Dios que le platiques!


Puedes entonces también traer a la oración "Mi Deber": ¿eres padre o madre de familia? ¿Tienes personas a tu cargo? ¿Eres responsable de una empresa o un departamento? ¿Estás sacando un estudio profesional o escolar de cualquier tipo? Dependiendo de tu estado de vida, como todos, tienes un deber importante, en el cual estás por voluntad y disposición de Dios. No te quede duda. Y Dios quiere que lo saques adelante, pero también desea le pidas los medios y Su ayuda para lograrlo.


Finalmente, y como dicen en idioma inglés, "at last but not at least" (por último pero no como algo último) háblale a tu Padre de "Mi Querer": tus hijos, tu cónyuge, tu novio o tu novia, tus padres, tus hermanos, tus amigos, en fin, todos aquellos que parecieran no caber en tu corazón si de amor y cariño se trata y que son objeto de tu preocupación pero también de tus ilusiones. El bienestar espiritual y físico de tus hijos y su realización como personas y como cristianos, la paz en todos los hogares (el tuyo y el de tus seres especialmente queridos), la conversión de algún amigo, el vecino que no tiene empleo, en fin, muchas necesidades que parecieran nunca terminar de satisfacerse y que acaban siendo tan tuyas como lo son de ellos. Y no olvides, como un preciado acto de caridad, pedir e implorar esta misma lluvia de bendiciones por aquellos quienes ciertamente no te quieren bien.


Espero que esta sencilla orientación te resulte de interés pero sobre todo de utilidad como lo ha sido para mí, y un último tip: termina tu oración con la señal de la cruz, recordando en cada paso del rito estos mismos cuatro cuadrantes de tus intenciones por las que oraste. Recordando el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y al mismo tiempo encomendándoles estos cuatro grupos de afanes: mi ser, mi hacer, mi deber y mi querer.


Nos vemos en la siguiente.


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