¿Comodidad o defensa de la vida?

… fue la pregunta que hizo Pancho, Párroco del barrio, en medio de una homilía y varias semanas después sigue resonando en mi cabeza.


Vivimos en tiempos en que, lamentablemente, es moneda corriente ver diferentes atentados hacia la vida humana (sea por mala paga del salario, poca caridad de personas que quizás tengan un considerable poder, leyes que habilitan las desgracias del aborto o eutanasia; por poner solo algunos ejemplos).


Frente a esta situación que no contribuye para nada al bien común no podemos quedarnos de brazos cruzados, creo que en eso estamos de acuerdo, el problema que tenemos puede ser el preguntarnos: «¿Qué puedo hacer frente a esto?, ¿está a mi alcance?, ¿estoy solo frente al problema o hay más gente de “mi lado”?»


Si nos remontamos a lo que dicen las Sagradas Escrituras en el libro llamado Tesalonicenses en el capítulo 5, versículos 16-18 podemos leer: «Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros.»


Luego de leer la Biblia me quedaron resonando estos versículos, cada uno por cuestiones “distintas” y a su vez relacionadas… ¿Cómo vamos a querer llevar un mensaje de Esperanza y Vida si no vivimos alegres? No digo que sea imposible, solo que debe costar más de lo habitual… ¿sobre qué debemos orar? Absolutamente de todo, y específicamente con el tema de hoy en unos renglones iremos más en profundidad… ¿Sobre qué dar gracias, si aún Dios "no nos ha dado nada”? Considero que podría ser una suposición o pensamiento erróneo que cualquiera de nosotros puede tener, aunque pensándolo en frío el solo hecho de “implantar” en nosotros esta inquietud, estas ganas de glorificarlo a Él por medio de nuestro prójimo ¡es una gran bendición!


Retomando el tema de la oración y luego de comenzar a ponerlo en manos de Dios (digo “comenzar” dado que no hay que quitar este asunto de nuestras súplicas) creo que también debemos “ponernos los botines y salir a la cancha”. Es importante saber cuál es nuestra situación en ese momento y en las semanas/meses posteriores a decidir ponernos en acción en el tema, por ejemplo el hecho de saber si uno cuenta con tiempo libre sábados por la tarde (como para ir a dar una mano con las tareas de Ciencias a un hogar en donde viven niños y adolescentes marginados), o si vamos a poder aportar algunas veces al mes un paquete de fideos a la parroquia para alguna familia que no esté pasando por un buen momento económico (son solo algunos ejemplos que se me pueden ocurrir en este momento).


También es importante la concientización de estos temas, el charlar con personas que puedan llegar a estar en la misma sintonía que uno, buscar esas almas con ganas de hacer algo por el bien del prójimo y por amor a Dios (spoiler: cuando se trata de ayudar, por lo general suele haber más gente dispuesta de la que creemos, la cual va a buscar ponerse en servicio cuanto antes).


Al ir transcurriendo el tiempo quizás Dios nos envíe la respuesta de una manera diferente a la que estábamos esperando, debemos prestar atención a los diferentes sucesos que se nos vayan apareciendo… Puede ser el mensaje de algún conocido buscando ayuda para donar tiempo o ingredientes para una olla popular, una charla con alguien que haya ido en busca de auxilio a nuestra Parroquia/Capilla o claramente también alguna propuesta formal que tengamos para encarar proyectos de ésta índole como la de visitar hogares de niños o ancianos o diferentes centros de salud a los cuales llevar palabras de aliento y esperanza…


Algo que noto con frecuencia es que en muchas circunstancias solemos separar nuestro trabajo u oficio de estas posibilidades de ayudar, estaría bueno que cada uno desde “nuestro fuerte” podamos colaborar con convicción… Por ejemplo alguien que trabaje de médico pediatra que ayude en su área a los chicos y padres sobre algunas enfermedades prevenibles, o algún profesor que les ayude a hacer actividades físicas, entre muchas cosas más.


Quiero compartirles que el motivo de la temática para esta entrada fue motivarlos –y motivarme– a seguir firmes en la defensa de la vida, estamos en tiempos en los que el mal está haciendo mucho ruido, debemos contrarrestarlo de Su mano, de la de Quien es Camino, Verdad y Vida, llevemos al Cielo la mayor cantidad de almas que podamos. Dios siempre gana.


¡Todo sea para mayor Gloria de Dios!

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