Copy paste

La sociedad actual, tristemente, se está acostumbrando a vivir envuelta en la mentalidad del “copy paste”, busca lo fácil y aquello que no requiere esfuerzo. Todo lo que le molesta, que le incomoda o que simplemente no le gusta, le causa crisis y buscar evitarlo. Esto está formando personas con poca capacidad de tolerancia a la frustración y una sociedad frágil emocionalmente.


Esta pereza intelectual está haciendo perder la capacidad de pensar, de racionalizar, en definitiva, como decían los filósofos, se está perdiendo la capacidad de “reditio”, de cogitar, de dubitar, de hablar y actuar sabiendo el por qué y no siguiendo corrientes o ideologías de terceros. Por lo tanto, el hombre se está convirtiendo en un robot que ejecuta órdenes de otros que si piensan, que si cuestionan y que tienen planes y casi siempre no son buenos. Las consecuencias son innumerables, hay corrientes relativistas que están secuestrando la inteligencia, pensamientos y movimientos que privan la voluntad y curiosamente a su vez, se está acostumbrando a seguir modas e ideas sin fundamento, solo por pereza de tomar unos minutos y preguntarse si aquellos argumentos poseen un peso filosófico, moral o humano.


Sin duda, la falta de identidad que atraviesa el mundo y la capacidad de luchar por algo, es una de las consecuencias más grandes que esta nueva mentalidad está trayendo y la clave está en la carencia de principios. Un hombre sin principios será una veleta que se deja llevar por los vientos que vienen y van, pero no podrá tomar decisiones por sí mismo.


Las masculinidades y feminidades rotas cada vez son más comunes, los noviazgos tóxicos ahora son tendencia, las teorías relativistas tratan de salir a flote, pero se olvidan que existen realidades esenciales, certezas y una ley natural que nos guía, que está innata y que se debe obedecer porque no se puede ir “contra natura”.


Es momento de romper el círculo vicio en el que vivimos, hay gobiernos y personas que les interesa vernos sin pensar, para alimentarnos con el contenido que a ellos les beneficia, es tiempo de enseñar a las futuras generaciones la importancia de pensar, de cuestionar y sobre todo de conocerse a sí mismo para poder tener una verdadera identidad, primero personal, luego una identidad humana, colectiva, social, espiritual y general.


El primer paso para salir de esta tendencia, es tener principios y certezas que nos motiven a dar sentido a nuestra vida y guiarnos por ellos en nuestro actuar. Una persona con principios tendrá una razón para luchar, para buscar el bien y para guiar a otros a encontrarlo. Es necesario, por lo tanto, sanar las heridas que hay en el corazón para poner conocer de una manera objetiva, tus cualidades, límites y capacidades. Al reconocer tu propia dignidad, estarás listo para analizar la realidad, buscar certezas y verdades absolutas y sobre todo un ideal que permita darle sentido a tu vida y a tus acciones.


No tengas miedo a investigar, a leer, a investigar, a cuestionar tu mente.


Los que tienen las ideas claras, sus certezas y saben por lo que están luchando viven más plenos porque viven en la verdad, es decir, tienen un ideal que los impulsa a lanzarse a una aventura, a salir de tu zona de confort y a dar la vida por ello. No permitamos que piensen por nosotros, no te dejes llevar por teorías contradictorias que ni siquiera saben el motivo de su lucha.


Ante una sociedad de máscaras, pensar te hará ser auténtico.

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