• Paulo

Cinco obstáculos que te impiden vivir tu vocación y cómo superarlos


¿Te ha pasado que sientes que Dios te llama para una misión muy concreta, pero al mismo tiempo hay algo en tu interior que no te permite decir que sí? Si este es tu caso, muy probablemente, te estás enfrentando con alguno de los siguientes cinco obstáculos para vivir tu vocación y que, suelen ser los más comunes a la hora de darle un sí generoso a Dios. No importa la vocación a la que te sientas llamado: el matrimonio, la vida religiosa, la vida sacerdotal o la soltería, estos obstáculos pueden presentarse en tu camino y qué mejor que te encuentres preparado para afrontarlos y superarlos exitosamente.



1. Miedo

El miedo probablemente sea el más común de los cinco y es completamente normal.


Responder al llamado específico que Dios nos hace implica un cambio y un compromiso serio en nuestras vidas. El miedo es una reacción normal ante lo que nos parece desconocido o nuevo, imagina que te encuentras en un trampolín de diez metros a punto de aventarte a la alberca, esa sensación de miedo previo a saltar, surge de no saber qué va a pasar después del salto, aunque sepamos que caeremos al agua y todo estará bien... surgen en nuestra mente muchas ideas de cómo algo podría salir mal. Lo mismo sucede a la hora de vivir nuestra vocación. Una vez que identificamos el miedo, tenemos dos opciones: la fácil, que es detenernos y dejar de actuar, o la mejor de las opciones, que es confiar en Dios y en Su plan para nosotros.


2. “¿Qué dirán?”

El segundo obstáculo que podemos enfrentar es la típica pregunta: “¿Qué van a decir de mi si…? Esta interrogante suele aparecer cuando medimos nuestra vida a través de los ojos de los otros y nos olvidamos de lo que verdaderamente importa: agradar a Dios antes que a nadie más. Es muy fácil desviar nuestro camino e ignorar el llamado que Dios nos hace sobre todo cuando estamos más atentos a las expectativas del mundo, que de Dios.


La manera de enfrentarlo es ejerciendo nuestra libertad y poniendo nuestra mirada solo en Cristo.


3. Indiferencia

La indiferencia es un obstáculo peligroso porque es silencioso y, a menudo se oculta en la practicidad y facilidad. Aparentemente, es más sencillo dedicar el tiempo a los propios asuntos y dejar que todo simplemente “fluya”. La vocación que Dios nos regala no es para vivirse en solitario, el camino a la santidad se recorre siempre en compañía y este camino como cualquier otro, traerá sus propios retos. Cuando se olvida que la vocación es para vivirse en comunidad se cae en la indiferencia, y el mejor antídoto para esto es sin lugar a dudas, mantenernos firmes en el amor a Dios y, por consiguiente en el amor a nuestro prójimo.


4. Comodidad

La comodidad es el cuarto obstáculo para vivir tu vocación.


Por lo general se encuentra íntimamente relacionado con la indiferencia, pues uno alimenta al otro. Salir de la zona de confort siempre es complicado y, al igual que la indiferencia, se oculta bajo la falsa idea de “bienestar”. El plan de Dios es siempre mejor de lo que podemos imaginar y el amor, al igual que con la indiferencia ayuda a superar este obstáculo, porque es amando como nos atrevemos a actuar.



5. Soberbia

La soberbia lleva a adueñarse de los dones y talentos que Dios regala. Donándose al prójimo y poniendo los dones al servicio de Dios, es como se encuentra la plenitud en la vocación y la auténtica felicidad en la vida. Es necesario reconocer que los dones que poseemos no nos pertenecen, que son gracia y bendición de Dios. La forma segura para superar este obstáculo es en definitiva la gratitud.


Hay una canción que, resume a la perfección lo que necesitamos para superar cualquier obstáculo que se pueda interponer a la hora de vivir plenamente la vocación, esta pertenece a la cantautora Paola Pablo, y se llama “Y si hoy”... te invitamos a escucharlo al final de este artículo. Que sea de mucha bendición y no olvides: Atrévete a decirle sin miedo "sí", a Dios.


www.youtube.com/watch?v=t93Yuo1hwm4



¡Paz y Bien!

170 vistas

Entradas relacionadas

Ver todo